Corre por tus sueños… así tengas que correr 42K

Después de un viaje de 3 horas llego a casa, me siento en la cama y me pregunto ¿valió la pena tanto esfuerzo? La respuesta es Sí, un rotundo Sí… Recuerdo que hace algunos años escuchaba a todos hablar y decir que querían correr una maratón y cuando me preguntaban sobre ello les respondía, “a mi déjenme disfrutar de mis medias maratones, todo a su tiempo” pasaban los días y entre ellos mi entrenamiento combinado con mi trabajo, disfrutaba cada carrera, cada kilómetro, hasta que un día me propuse bajar mi marca de 21 km a 1h:30m:00 y lo logre en Medellín, ese día, al cruzar la meta , ver mi tiempo y lograr lo que me prometí, ese mismo día me dije ¨Estoy listo para correr una maratón¨, desde ese día se inició la operación “Road to Boston”, indagué por internet cuál carrera escoger, conversé con los ya maratonistas expertos, comencé a seguir por redes sociales algunos ya expertos en este tema, validé con mis entrenadores la intención de correr una maratón y ya con esa recopilación de informaciones me aventuré a inscribirme en la maratón de “Lehigh Valley Health Network Via Marathon”, desde ese día inició el proceso de entrenamiento el cual se requiere una máxima dedicación, compromiso y amor propio.

Comenzamos con kamila (entrenadora que me acompañó en todo este proceso) a planificar las carreras desde enero hasta el día de la maratón, debíamos ser muy selectos y no correr por correr, el objetivo era único “Road to Boston”, al inicio los entrenamientos eran los normales del grupo, los últimos 4 meses a la maratón comenzó los entrenamientos específicos, entrenamientos 6 día a la semana, al final del ciclo uno de esos días era entrenamiento a doble jornada, vinieron los fondos, lo confieso tenía miedo de como mi cuerpo iba soportar esos kilómetros, era algo nuevo y no sabía cómo respondería, pero con la preparación adecuada el cuerpo asimiló muy bien todo hasta yo mismo me sorprendía. Definitivamente los fondos que son necesarios en una prueba de este tipo se hacen mejor en compañía y por eso quiero agradecer nuevamente a todo mi equipo 21korreedores que me acompañaron en este proceso especialmente en esta última fase.

Llegó el momento esperado, la tan anhelada carrera y los nervios me consumían, repasaba una y otra vez cada detalle, revisaba altimetría, clima, transporte para llegar a la carrera, todos los detalles que hay que tener en cuenta, no quería fallar, lo que más me preocupada era como reaccionaria mi cuerpo ante una pruebas de estas, previamente me hice ver de un médico Deportologo y le conté lo que quería hacer, ella muy entusiasmada con mi objetivo, me envió todos los exámenes necesarios (incluyendo electro y prueba de resistencia) para darme el aval de correr la maratón, afortunadamente todo salió bien, adicional me hizo hincapié en el tema de la alimentación, tuve que cambiar algunos hábitos no muy sanos, pero todo era por hacer una excelente carrera. Fue una carrera muy bien planificada, los tiempos en cada corte se iban cumpliendo a cabalidad, en el kilómetro 35 temía al famoso muro el cual pasé muy confiado, hasta yo mismo estaba sorprendido como mi cuerpo respondía a lo que le exigía, mi cabeza ni hablar, cada rato pensaba en todas esas personas que por este sueño me ayudaron y compartieron, a la vez recordaba cada mensaje que con tiempo se dedicaron a escribirme y darme esa voz de aliento que retumbaban en mi carrera, corro sin música y eso fue lo mejor, correr al aire libre y escuchar el sonido de la lluvia caer, mi respiración, mis pisadas en los charcos (se me olvidó decirles que lloviznó durante toda la carrera) y el río que bordeamos buena parte del recorrido, fue una carrera donde iba solo en el camino, pero llevaba a mi familia, a mis amigos y a mi club 21korredores detrás de mío empujándome cada kilómetro.

A alguien le escuché maratón sin sufrimiento no es maratón y para mí no iba ser la excepción, llegaron los calambres en los isquiotibiales, era como el kilómetro 37 cuando sucedió esto, aparecía en un pie y después en el otro o en uno y en otro, eran como si quisieran probarme de que estaba hecho, así transcurrieron los últimos 5 kilómetros, jugando con ellos, yo solo pensaba en el tiempo, quería un tiempo clasificable a Boston (menos de 03h:10m:00) y veía con desesperación el reloj cada instante, hasta que apareció lo que para unos son casualidades, pero para mí fue un Angel, esos que llevamos con nosotros y se nos aparece cuando más los necesitamos ( ese Angel que nunca supe cómo se llamaba, solo sé que era colombiano y que no estaba inscrito en la carrera, de corazón gracias por ayudarme en ese momento de lucha), que al verme como yo luchaba contra los calambres me acompañó y me habló en el último kilómetro, me bastó solo eso para recomponer mi ritmo de carrera, para que desaparecieran los calambres y terminar mi maratón con tiempo de 03h:06m:00s, más allá del tiempo. La terminé tan feliz de (es una felicidad única, es indescriptible, solo el que corre una maratón la conoce) saber que cuando uno se propone y le mete cuerpo y alma a algo todo es posible, en este caso fue posible, de la felicidad de finalizar y de saber que tenía un buen tiempo, me dio para hacer un avioncito en los últimos 50 metros, nunca estuvo planeado, simplemente me nació y pues lo tendré en cuenta para futuras carreras 😊, obviamente vinieron las lágrimas de felicidad y satisfacción, y ahora puedo gritarlo a viva voz, soy maratonista y que tiempo para ser mi primera maratón.

La operación “Road to Boston” aún no ha terminado, los tiempos de clasificación estuvieron muy duros este año y por solo 52 segundos estuve fuera del corte para Boston 2019, un poco triste, pero con más motivación de saber que el otro año habrá una nueva revancha, así que se vale seguir soñando y allí espero que cada uno de los que estuvo en todo este primer objetivo me acompañen en el siguiente objetivo.

Solo quedan palabras de agradecimiento, en primer lugar, a mis padres y a mi hijo quien es el motor de mi vida, a mis compañeros de 21korredores en especial a Neto y Esteban, a mis entrenadores Alex y en especial a Kami la cual vivió esta maratón como si fuera de ella, a los amigos que no están en 21korredores pero que siempre estuvieron en este proceso y a esas personas que aparecen en tu vida en el momento indicado para regalarte sonrisas y palabras de aliento. Y recuerden “Vale la pena soñar, es gratis, depende de ti luchar y hacerlos realidad”

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